Muchas veces, buscamos ir lejos para encontrar el paraíso. Ya sabes, mucho papeleo, vacunas, miles de kilómetros y mil y un horas de avión. Y qué decir del efecto jet lag… Pero hay paraísos que están muy cerca, como por ejemplo, Menorca. Un lugar ideal para descansar, desconectar y disfrutar de la naturaleza. Una isla perfecta para vivir mediterráneamente… Y además, ¡aquí al lado!

Mahón, su capital, es la primera ciudad de España en amanecer y claro, la primera en disfrutar de la puesta de sol. Solo por eso, creemos que toda la isla disfruta de una luz especial.

Los pueblos de Es Mercadal y Es Migjorn son pequeñitos y de interior pero tienen mucho, mucho encanto. En la costa, nos han gustado Fornells y Ciudadela. Pero quizás, Binibèquer sea el que más nos haya inspirado porque hemos encontrado recovecos preciosos para fotografiar alguna de nuestras prendas.

Elegir una sola cala es muy difícil, la verdad. Cada una tiene algo especial y además, hay tantas, que necesitaríamos muchas escapadas a Menorca para poder visitarlas todas. Nuestras preferidas (de momento) son Cala Morell, Algaiarens y Tirant en el Norte y Cala Mitjana, Mitjaneta, Macarella, Macarelleta y Turqueta en el Sur.

Es imprescindible llevar gafas de buceo para poder disfrutar de la naturaleza. Porque Menorca es un acuario natural donde poder ver estrellas de mar, pulpos, tortugas, rayas y mil y un especies de peces.

Un plan genial es alquilar un barco y disfrutar de alguna de las calas desde el mar. Nosotras lo hicimos a nuestra manera. Alquilamos una piragua en la Playa des Grau y fuimos a descubrir las calas de la Isla de Colom.

Los caminos de acceso a las calas se conocen como los camí dels cavalls (camino de los caballos) y un día quisimos descubrir una de las rutas montando en uno de ellos. Nosotras disfrutamos de este plan tan especial con Sa Cova. Un refugio ecuestre que acoge a caballos que bien por su avanzada edad o aptitudes, han sido rechazados de las competiciones.

Dependiendo de dónde os alojéis o el plan que hagáis, hay mil sitios maravillosos para comer, cenar o tomar algo. Estas son algunas de nuestras propuestas pero hay muchas más.

En Ciudadela, La Margarete. Tiene un jardín muy agradable y es ideal para tomar algo antes o después de cenar.

Nos encantó Sa Llagosta, en Fornells. La Caldereta de Langosta fue una verdadera delicia.

En el Sur, en Sant Lluis, nos encantó La Caraba. Estaba todo buenísimo y cenar en su patio/jardín tiene mucho encanto.

Y aunque es cierto que la Cueva del Xoroi es ya muy conocida, merece la pena visitarla. Es una cueva en un acantilado, un espacio precioso para disfrutar de una bebida y disfrutar del atardecer.